....CRISTIANDAD FUTURA.. ...Hispanidad Futura. ........HISTORIA UNIVERSAL..

Benedicto XVI renuncia a su "ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro" desde el 28 de febrero de 2013 a las 20:00 horas, según comunica el 11 de febrero.

Canonización en 2013 de los ochocientos mártires de Otranto de 1480 tras un un milagro gracias a su intercesión

CONCISTORO PER IL VOTO SU ALCUNE CAUSE DI CANONIZZAZIONE, 11.02.2013

Alle ore 11 di questa mattina, nella Sala del Concistoro del Palazzo Apostolico Vaticano, durante la celebrazione dell’Ora Sesta, il Santo Padre Benedetto XVI ha tenuto il Concistoro Ordinario Pubblico per la Canonizzazione dei Beati:

Antonio Primaldo e compagni ( 1480), martiri;

Laura di Santa Caterina da Siena Montoya y Upegui (1874-1949), vergine, fondatrice della Congregazione delle suore missionarie della Beata Vergine Maria Immacolata e di Santa Caterina da Siena;

Maria Guadalupe García Zavala (1878-1963), cofondatrice della Congregazione delle Serve di Santa Margherita Maria e dei Poveri.

* * *

Nel corso del Concistoro, il Papa ha decretato che i Beati Antonio Primaldo e compagni; Laura di Santa Caterina da Siena Montoya y Upegui; Maria Guadalupe García Zavala siano iscritti nell’Albo dei Santi di domenica 12 maggio 2013.

-------------------------------------------

ACI/ReL 7.02.2013

El próximo lunes 11 de febrero de 2013, a las 11:00 a.m. (hora local) en el Palacio Apostólico del Vaticano, se celebrará el Consistorio Ordinario Público para la canonización de ochocientos mártires asesinados en el siglo XVI por los musulmanes del imperio otomano.

Se trata de Antonio Primaldo y sus 800 compañeros. Antonio Primaldo es el único nombre que se transmitió de los ochocientos desconocidos pescadores, artesanos, pastores y agricultores de la pequeña ciudad italiana de Otranto, en la Apulia, cuya sangre, hace cinco siglos, fue esparcida sólo porque eran cristianos, en una incursión del ejército otomano el 29 de julio de 1480.

Ese día, a primeras horas de la mañana, desde las murallas de Otranto se hizo visible en el horizonte una flota de 90 galeras, 15 mahonas y 48 galeotas, con 18 mil soldados a bordo. La armada era guiada por el bajá Agometh, que estaba a las órdenes de Mahoma II, llamado Fatih, el Conquistador, o sea el sultán que en 1451, apenas a los 21 años, había ascendido a jefe de la tribu de los otomanos.

En 1453, guiando un ejército de 260 mil turcos, Mahoma II conquistó Bizancio, la "segunda Roma", y desde entonces abrigaba el proyecto de llegar a la Roma primera y transformar la Basílica de San Pedro en establo para sus caballos.

En junio de 1480 juzgó maduro el tiempo para completar la obra: quitó el asedio a Rodas, defendida con coraje por sus caballeros, y dirigió su flota hacia el mar Adriático. Otranto era –y es– la ciudad más oriental de Italia. La importancia de su puerto le había hecho asumir el papel de puente entre oriente y occidente.

Circundado por el asedio, el castillo, dentro de cuyas murallas se habían refugiado todos los habitantes del barrio, estaba defendida por solo 400 soldados que no tardaron en abandonar la ciudad, quedando en ella solo sus habitantes.

Después de quince días de asedio, al amanecer del 12 de agosto, los otomanos concentran el fuego contra uno de los puntos más débiles de las murallas, abren una brecha, irrumpen en las calles, masacran a quien se le ponía a tiro y llegan a la catedral donde se había refugiado buena parte de los habitantes.

Derriban la puerta y cercan al Arzobispo Stefano, que estaba con los atuendos pontificales y con el crucifijo en la mano. Al ser intimado con no nombrar más a Cristo, ya que desde aquel momento mandaba Mahoma, el Prelado respondió exhortando a los asaltantes a la conversión, y por esto se le cortó la cabeza con una cimitarra.

Entre aquellos héroes hubo uno de nombre Antonio Primaldo, sastre de profesión, avanzado de edad, quien, en nombre de todos, afirmó: "Todos creemos en Jesucristo, Hijo de Dios, y estamos dispuestos a morir mil veces por Él". Agometh decreta la condena a muerte de todos los 800 prisioneros.

A la mañana siguiente estos son conducidos con sogas al cuello y con las manos atadas a la espalda a la colina de la Minerva, pocos cientos de metros fuera de la ciudad.

Repitieron todos la profesión de fe y la generosa respuesta dada antes; por lo que el tirano ordenó que se procediese a la decapitación y, antes que a los otros, fuese cortada la cabeza al viejo Primaldo.

Éste le resultaba muy odioso porque no dejaba de hacer de apóstol entre los suyos, más aún, antes de inclinar la cabeza sobre la roca, afirmaba a sus compañeros que veía el cielo abierto y los ángeles animando; que se mantuvieran fuertes en la fe y que mirasen el cielo ya abierto para recibirlos.

Dobló la frente, se le cortó la cabeza, pero se dice que el cuerpo se puso de pie: y a pesar de los esfuerzos de los asesinos, permaneció erguido inmóvil, hasta que todos fueron decapitados.

El prodigio evidentemente estrepitoso habría sido una lección para la salvación de los musulmanes. Un solo verdugo de nombre Berlabei, valerosamente creyó en el milagro y, declarándose en alta voz cristiano, fue empalado.

Benedicto XVI firmó el 20 de diciembre de 2012 el decreto con el cual se reconoce un milagro gracias a la intercesión de este grupo de mártires.

---------------------------