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El ángel de la guarda

«Yo puedo aconsejar a otro pero no a mí mismo –aseguró el Papa-. Está el Espíritu Santo que me aconseja, el ángel de la guarda que me aconseja. Por esto, tenemos necesidad».

«Esta no es una doctrina sobre los ángeles un poco fantasiosa: no, es la realidad –afirmó el Papa-. Es lo que Jesús, lo que Dios ha dicho: ‘Yo mando un ángel que te precede para cuidarte, para acompañarte en el camino y que no te equivoques’».

Francisco concluyó así la homilía: «Yo, hoy, quiero preguntaros: ¿Cómo es la relación con mi ángel custodio? ¿Lo escucho? ¿le digo buenos días por la mañana? Le digo: ‘¿Cuídame mientras duermo?' ¿Hablo con él? ¿Le pido consejo?»

«Está a mi lado –aseguró-. Esta pregunta podemos responderla hoy, cada uno de nosotros: ¿Cómo es la relación con este ángel que el Señor ha enviado para custodiarme y acompañarme en el camino, y que ve siempre el rostro del Padre que está en los cielos?» (Francisco, Papa, 2.10.2014).

«Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado. Pórtate bien en su presencia y escucha su voz; no le seas rebelde, que no perdonará vuestras transgresiones, pues en él está mi Nombre. Si escuchas atentamente su voz y haces todo lo que yo diga, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversarios mis adversarios. Mi ángel caminará delante de ti» (Ex 23,20-23).

«Mi ángel irá delante de ti» (Ex 32,34).

«Enviaré un ángel delante de ti» (Ex 33:2,14).

«Y el ángel de Dios que había ido delante del campamento de Israel, se apartó, e iba tras ellos; y la columna de nube que había ido delante de ellos, se apartó, y se les puso detrás» (Ex 14,19).

«El ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos; y viva en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac; y crezcan para ser multitud en medio de la tierra» (Gen 48,16).

«El Señor, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra donde nací, y que me habló y me juró, diciendo: "A tu descendencia daré esta tierra, El mandará su ángel delante de ti, y tomarás de allí mujer para mi hijo"» (Gen 24,7).

«Y él me respondió: "El Señor, delante de quien he andado, enviará su ángel contigo para dar éxito a tu viaje, y tomarás mujer para mi hijo de entre mis parientes y de la casa de mi padre"» (Gen 24,40).

«Pero cuando clamamos al Señor, El oyó nuestra voz y envió un ángel y nos sacó de Egipto. Ahora, mira, estamos en Cades, un pueblo de la frontera de tu territorio» (Num 20,16).

«Pero Dios se airó porque él iba, y el ángel del Señor se puso en el camino como un adversario contra él. Y Balaam iba montado sobre su asna, y sus dos sirvientes con él (Num 22,22).

«Y sucedió que cuando Josué estaba cerca de Jericó, levantó los ojos y miró, y he aquí, un hombre estaba frente a él con una espada desenvainada en la mano, y Josué fue hacia él y le dijo: ¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?» (Jos 5,13).

«Pues El dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos» (Sal 91,11).

«En todas sus angustias El fue afligido, y el ángel de su presencia los salvó; en su amor y en su compasión los redimió, los levantó y los sostuvo todos los días de antaño» (Is 63,9).

«He aquí, yo envío a mi mensajero, y él preparará el camino delante de mí. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacéis, he aquí, viene--dice el Señor de los ejércitos» (Malaq 3,11).