El pecado contra la castidad en la Sagrada Escritura
(Iraburu, 20.03.2014; http://infocatolica.com/blog/reforma.php/1403200101-263-castidad-y-6-en-los-novio)
«No adulterarás» (Ex 20,14).
«Todo aquel que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón» (Mt 5,28).
«No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas poseerán el reino de Dios» (1Cor 6,9-10).
«Las obras de la carne son manifiestas: fornicación, impureza, lascivia y otras como ésas, de las cuales os prevengo, como antes lo hice, que quienes tales cosas hacen no herederán el reino de Dios» (Gál 5,19-21).
«Habéis de saber que ningún fornicario ni impuro tendrá parte en la heredad del reino de Cristo y de Dios» (Ef 5,5).
«Dios ha de juzgar a los fornicarios y a los adúlteros» (Heb 3,4).
¿No habéis leído que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los dos se harán una carne? Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre (Mt 19,4-6)
«Las relaciones sexuales extramatrimoniales se encuentran formalmente condenadas en 1Cor 5,1; 6,9; 7,2; 10,8 Ef 5,5; 1Tim 1,10; Heb 13,4; y con razones explícitas en 1Cor 6,12-20).
El concilio de Trento, haciendo suya una frase de San Agustín, enseña que «Dios no manda cosas imposibles, sino que el mandar avisa que hagas lo que puedas y pidas lo que no puedas, y ayuda para que puedas: sus mandamientos no son pesados (1Jn 5,3), y su yugo es suave y su carga ligera (Mt 11,30)» (1547: Denz 1536).