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Canals, el mayor filósofo y
teólogo del siglo XX y de su proyección al XXI
artículos de Cristiandad de Barcelona
Entrevista a Evaristo Palomar sobre Francisco Canals Vidal ante la presentación de las Obras Completas del mayor filósofo y teólogo del siglo XX y de su proyección al XXI
Carmelo López-Arias ReL 30 de mayo de 2013
Este jueves 30 de mayo, a las 20.00 horas, se
presenta en la sede de la Schola Cordis Iesu en Madrid (Santa
Engracia, 20) el primer volumen de las Obras Completas de Francisco Canals Vidal (1922-2009), catedrático de
Metafísica en la Universidad de Barcelona y uno de los
más grandes pensadores católicos del siglo XX español.
Casado y padre de once hijos, concretó su vida apostólica en la
Schola Cordis Iesu barcelonesa, y su vida política en el
carlismo.
Al servicio del Reinado del Sagrado Corazón (Editorial
Balmes), abre una serie que
comprenderá doce tomos estructurados en torno a cuatro áreas
que cubren la impresionante multiplicidad de temas que abordó en
toda una vida de andadura intelectual: los escritos acerca
del Sagrado Corazón, junto con los análisis históricos de la
Iglesia y los comentarios del magisterio romano; los estudios
teológicos, destacando la dedicación a la teología de la
Historia y sus contribuciones a la teología de San José; la
investigación filosófica, donde profundiza la teoría del
conocimiento, la metafísica de la persona y la síntesis de
Santo Tomás; y los trabajos de carácter histórico y político.
Sobre la importancia de la figura de Canals hemos hablado con Evaristo
Palomar Maldonado, quien intervendrá en el acto junto
al sacerdote Pablo Cervera, director de Magnificat,
y a Xavier Prevosti.
¿Por qué empezar con este tomo?
Fue un apóstol ferviente del Reinado del Sagrado
Corazón de Jesús. A una vigorosa profundidad metafísica unía
la piedad sencilla y tierna de quien se conoce hijo de Dios
tiernamente amado.
¿En qué dirección espiritual?
Vivía la filiación divina en el sentido evangélico de
la infancia espiritual de Santa Teresita del Niño Jesús, donde
reconocía, tras su padre espiritual y maestro, el padre Ramón
Orlandis S.I., la plena devoción al Corazón de Jesús, Dios
hecho carne de nuestra carne y que nos ama ahora desde el cielo
con Corazón de carne.
¿Qué papel jugó el padre Orlandis en su vida?
El padre Orlandis, quien le ayudó en un momento de
auténtica zozobra personal, ya le insistía en 1944 en que lo
que Dios le había dado no era precisamente para hacerse
rico. Canals entendió, vivió y comunicó que en los
planes de la providencia la revelación de Dios se nos dio
plenamente en Jesucristo, tal y como lo enseña y nos lo comunica
la Iglesia. Y que Cristo, en cuanto Hombre, es el único y solo
camino por el que somos salvos.
Y ¿por qué en concreto el Corazón de Jesús?
El mismo Dios ha querido manifestarnos de una manera del
todo particular su amor para con nosotros mostrándonos su
Corazón. De manera que de este Corazón, el Corazón de nuestro
Dios, se nos comunican todos los bienes. De aquí que la
devoción, tal y como la ha vivido el pueblo de Dios en el día y
tal y como la ha bendecido y sancionado la Iglesia Jerárquica,
vive en su realidad primera del carácter profético de Santa
Margarita María Alacoque.
Pero con sentido histórico y político...
Es conveniente tener en cuenta dos aspectos cruciales.
Uno, la pérdida de vida sobrenatural, alejamiento de los
sacramentos, etc, en la sociedad cristiana. Otro, las
sistematizaciones progresivas pseudofilosóficas y netamente
anticristianas que, bajo el nominal humanista, han
construido primero teóricamente y luego han realizado y realizan
en el plano práctico, un sistema de vida social y
político bajo el rechazo del don y cuya dinámica es el odio.
Las ideologías contra el cristianismo...
Los liberalismos, romanticismos, socialismos,
nacionalismos han generado una desertización que ha resultado
abrasiva para la vida humana y cristiana.
¿Es el Corazón de Jesús el remedio?
Esto quien lo vio en toda su profundidad y alcance fue
el padre Enrique Ramière S.I. El Corazón del redentor es
fuente y manantial de vida sobrenatural. También de toda
restauración de vida social y política. Y como mostró a
Constantino la Cruz en puente Milvio, ahora muestra lo que
sostiene la misma cruz, que es su Corazón ardiente, que nos
convoca al espíritu de consagración y reparación.
¿No es ir muy lejos, hasta Constantino?
Este sentido real de nuestra consagración, que abarca
todos los órdenes de nuestra existencia, es lo que señala como
tarea el mismo Concilio Vaticano II en la constitución
dogmática Lumen Gentium.
¿Cómo se ha traducido en la práctica de la Iglesia?
Basta observar las celebraciones litúrgicas que se han
ido introduciendo en nuestra edad contemporánea: la solemnidad
del Sagrado Corazón, la solemnidad de Cristo Rey, la Divina
Misericordia ya con el Beato Juan Pablo II...
Canals estuvo siempre en la arena de los grandes debates
políticos. ¿Por qué?
Es, por ejemplo, el Canals que responde a Jordi Pujol
con un espléndido artículo, Cataluña desde la
tradición, en las mismas páginas de La Vanguardia.
La responsabilidad ante iniciativas de tipo más político pienso
que las consideraba en razón del pueblo cristiano. Cualquiera de
nosotros, que vemos lo que vemos, y vuelva los ojos hacia
décadas de hace 40, 50 ó 60 años, ha de reconocer que la
situación de cosas presentes no tiene nada que ver con nuestra
realidad española.
¿En qué sentido?
Es obvio que la Fe no preside nuestras costumbres, que
Dios ha sido expulsado de nuestras leyes políticas, y que los
ámbitos más inmediatos de intimidad y cordialidad humana, como
lo son el matrimonio y la familia, están desarbolados en lo
humano. La medida de nuestro desprecio por el hombre es la misma
medida de nuestro desprecio por Dios.
¿Qué propuso Canals al principio de ese proceso?
A modo de ejemplo, Espíritu de Viladrau, que
se publica en 1966, propone once consideraciones de cara a
retomar el sentido y dinamismo de una efectiva política al
servicio del bien común del pueblo español y que conectaba con
el gran sentido religioso y patriótico de la época de la guerra.
También "se mojó" cuando debate
constitucional...
Siendo todavía estudiante de Derecho en la Universidad
Complutense, le propuse e intervino en los días inmediatamente
anteriores al referéndum del texto de 1978 en una de aquellas
aulas a modo de anfiteatro con lleno hasta la bandera. En
aquellos años (los 70 y los 80) mantuvo una presencia constante
en la prensa (Pamplona, Barcelona, Madrid), y son proverbiales
sus escritos sobre la radical ilegitimidad y nulidad de pleno
derecho de la que llaman Constitución de 1978, dado
que las Cortes no eran en absoluto constituyentes.
¿Y en cuanto a la unidad católica de España?
Están sus intervenciones en defensa de la Unidad
Católica como principio constitutivo de la nación española. La
pérdida de la Unidad Católica explica desde luego nuestra
desgracia presente de dimensiones sociales colosales. Es este un
tema en el que Juan XXIII nos encomió, y sobre el que Pablo VI,
en ocasión tan memorable como el XIX centenario de la
predicación apostólica de San Pablo, nos urgió.
Misteriosamente, ha resultado lo contrario. Conste que los mismos
obispos españoles insistieron en este tema el 8 de diciembre de
1965.
¿Qué argumentaba Canals?
Una razón podríamos decir de tipo sociológico, muy
plástica. Que el pueblo español era católico se manifestaba
por los actos principales en la existencia de todo ser humano: el
nacimiento, el matrimonio y la muerte. Y los tres tenían lugar
en la Iglesia. Una confrontación con nuestro presente es
sencillamente demoledora.
¿Entendía su compromiso católico como una encarnación?
La desencarnación encierra una negación implícita o
explícita de la fe. A la postre, la fe vive de las obras. Es
nuestra realidad humana la que ha sido asumida por Dios en Cristo,
y lo ha sido plenamente. De donde nuestra fe, o bien se realiza
en lo cotidiano de nuestra existencia, o bien, por razón de
nuestra existencia de espaldas a la fe, no dejaríamos de ser una
contradicción existencial. Una pura negación. En Canals no hay
escisión alguna, y todo su compromiso cultural, social,
político, sirve a la fe del pueblo de Dios. Opera según
síntesis vital y existencial. Por esto mismo combatió
denodadamente los maniqueísmos y las antítesis de base
hegeliana.
¿Cuáles son sus grandes aportaciones filosóficas?
Sus contribuciones lo han sido en torno a Santo Tomás,
en diálogo con cualquiera que haya dicho algo de suficiente
entidad en el pensamiento. Por ejemplo, Canals insistía, desde
Orlandis y tras Juan de Santo Tomás, en la condición locutiva
de nuestro pensar. Es ésta una de sus aportaciones más
antológicas, de las que hacen historia en boca del
profesor Prevosti-. Cuando vio la luz La esencia del
conocimiento llovieron juicios laudatorios, que enfatizaban
el alcance de la indagación
Colomer, Lobato
Rafael
Gambra llegaría a escribir que dicho estudio pasaba por ser una
de las contribuciones más determinantes de la filosofía
española del siglo XX.
¿Por qué su preocupación por San José, a quien
dedicó incluso una tesis doctoral?
Vivió la devoción josefina ya desde su casa paterna.
El apostolado josefino fue extraordinario en la Cataluña del XIX
y primera mitad del XX. ¿Una muestra? Desde luego, el templo de
la Sagrada Familia de Barcelona. En su tesis, Canals sostiene que
el título mesiánico de Jesús le viene por su padre, José de
Nazareth. Paternidad real y plena bajo la que fue puesto el
Mesías, junto a la maternidad de la Virgen María. El matrimonio
de José y María no fue, pues, un a modo de cobertor, sino la
dispensación divina en orden a la salvación del género humano.