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Las palabras del cardenal Bergoglio en el precónclave que pudieron guiar su elección como Papa han sido reveladas
Palabra Nueva ReL 28.03.2013
Según relata la revista Palabra Nueva, de la
archiciócesis de La Habana [La Habana,
25 de marzo de 2013], durante la homilía que pronunciara en la
Misa Crismal el 23.03.2013, primera que celebrara en Cuba tras
varias semanas en Roma para despedir a Benedicto XVI y participar
en el cónclave que eligió al papa Francisco, el cardenal Jaime
Ortega reveló las palabras del cardenal Jorge Mario
Bergoglio en su intervención en la congregación general de
cardenales previa al cónclave y que, más tarde, el hoy
papa Francisco entregara por escrito, de puño y letra, al
arzobispo de La Habana.
Al referirse al momento de novedad que vive la
Iglesia por la elección del nuevo sucesor de Pedro al frente de
la Iglesia, el cardenal Ortega dijo: Permítanme que les
haga conocer como primicia casi absoluta, el
pensamiento del Santo Padre Francisco sobre esta misión de la
Iglesia, y añadió que lo hacía público con la
autorización del propio Francisco.
Ante los centenares de fieles que asistieron a la celebración en
la catedral de La Habana en la mañana del sábado 23 de marzo de
2013; en presencia del nuncio apostólico en Cuba, monseñor
Bruno Musaró; los obispos auxiliares habaneros Alfredo Petit y
Juan de Dios Hernández, y el clero habanero que renovó sus
promesas sacerdotales, el arzobispo de La Habana agregó que,
durante una de las reuniones de los cardenales previas al
cónclave, el cardenal Bergoglio hizo una
intervención que me pareció magistral, esclarecedora,
comprometedora y cierta.
Un texto casi programático
A continuación leyó íntegramente el texto que le
entregara el futuro papa, donde se recogen en cuatro puntos el
pensamiento que el cardenal Bergoglio deseaba compartir con sus
hermanos cardenales y que expresa su visión personal
sobre la Iglesia en el tiempo presente. El primero de
esos puntos es sobre la evangelización, y
expresa que la Iglesia debe salir de sí misma e ir a las
periferias no solo geográficas, sino también las
existenciales, manifestadas en el misterio del pecado, el dolor,
la injusticia y la ignorancia, entre otras.
El punto dos señala una crítica a la Iglesia autorreferencial,
que se mira a sí misma en una especie de narcisismo
teológico que la aparta del mundo y pretende
a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir.
Como consecuencia de esto, se dan dos imágenes de Iglesia según
indica el punto tres de la intervención del cardenal Bergoglio:
una es la Iglesia evangelizadora que sale
de sí y otra es la Iglesia mundana que
vive en sí, de sí, para sí. Y es esta consideración
dual la que debe dar luz a los posibles cambios y reformas
que haya que hacer en la Iglesia.
De puño y letra
En su último punto, el todavía arzobispo de Buenos Aires
confesaba a los cardenales lo que esperaba de quien resultara
elegido para dirigir la Iglesia sin saber que sería él mismo:
Un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo
ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias
existenciales.
El arzobispo de La Habana reveló también en su homilía que,
por coincidir con ese pensamiento sobre la Iglesia, preguntó al
cardenal Bergoglio tras su intervención si tenía un texto
escrito, pues deseaba conservarlo, lo cual este negó. Pero
añadió que a la mañana siguiente, con delicadeza extrema
le entregó el texto de la intervención escrita de
su puño y letra tal y como él la recordaba. Entonces,
por primera vez, el cardenal Ortega pidió, y recibió,
autorización del cardenal Bergoglio para difundir su pensamiento
sobre la Iglesia. La segunda ocasión en que solicitó el permiso
fue durante un encuentro posterior con el ya electo papa
Francisco, quien ratificó su autorización para la
difusión del texto, cuyo original guarda el cardenal
Jaime Ortega como un tesoro especial de la Iglesia y un recuerdo
privilegiado del actual Sumo Pontífice.
Un texto histórico
TRANSCRIPCIÓN DEL MANUSCRITO ENTREGADO POR EL CARDENAL JORGE MARIO BERGOGLIO AL CARDENAL JAIME ORTEGA, DONDE SE RECOGE LA INTERVENCIÓN DEL FUTURO PAPA FRANCISCO EN UNA CONGREGACIÓN GENERAL ANTES DEL CÓNCLAVE EN QUE RESULTARA ELEGIDO SUMO PONTIFICE DE LA IGLESIA CATOLICA
- Se hizo referencia a la evangelización. Es la razón de ser de la Iglesia.
- La dulce y confortadora alegría de evangelizar (Pablo VI).
- Es el mismo Jesucristo quien, desde dentro, nos impulsa.
1.- Evangelizar supone celo apostólico.
Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.
2.- Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico.
En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir.
3.- La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual (Según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria los unos a otros.
Simplificando; hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; la Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí.
Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.
4.- Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de la dulce y confortadora alegría de la evangelizar.

